Cortos De Tinta: Otoño, Otra Vez, Otoño (VI)

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Desde que se lo dijo a sí mismo todavía no lo ha vuelto a hacer, así que ese fin de semana, el viernes por la noche se acuesta con una chica, y es algo corto, sin nada a destacar, casi monótono y sin ningún tipo de altibajo, Rubbie cree que le ha aliviado, pero al dia siguiente cuando se levanta, se despierta con esa sensación horrible en el pecho.

Va al médico, se pasa todo el día ahí, porque decide esperar, pagar y meter prisas utilizando influencias, hasta que salieran los resultados, el médico le dice que no tiene nada raro, que está bien, le saca todas las pruebas, todas las radiografías, y tacs, que se le han realizado, y le explica uno a uno porqué no encuentra ninguna anomalía a destacar en su organismo, hasta que finalmente le pregunta si puede ser algo psicosomático, que por alguna preocupación emocional su cuerpo ha reaccionado exteriorizándolo en esos síntomas, le manda que haga una sesión terapéutica, pero Rubbie no va nunca a tal sesión, se enfada con todos, porque no entiende porqué no tiene nada físico, si le duele todo, tiene un malestar general.

Cada vez más le pesa el cuerpo, la cabeza, las piernas, le duele el pecho, a veces le cuesta respirar, y otras veces anda con el estómago revuelto. Y no se le quita.

Photo by mcpeter on Pexels.com

Hace cinco años, Rubbie está en una de las discotecas, La Riviera. Lleva puesto unos pantalones vaqueros azules oscuros, con bolsillos de cremalleras, y tachuelas, una camisa roja oscura, y de chaqueta ha decidido llevar una
chaqueta fina de color amarilla, y unas zapatillas
deportivas.

Una vez más aquella noche le toca trabajar, desde los últimos meses casi no le toca hacer el trabajo de a pie, de campo, porque ya le dejan elegir, y como no le gusta delega esas funciones particulares en relaciones públicas de menos
nivel que él mismo ha escogido.

Esa noche, primero ve a Margareth, lleva una falda negra, zapatos de tacón, blancos, y una camiseta de tirantes blanca. Está un rato con ella, hasta que a lo lejos, ve a Megan, en cuanto la ve, se va con su amigo de siempre.

RUBIE

Tio, tienes que cubrirme

AMIGO

¿Qué dices? No me iras a dejar solo aquí, que ya sabes que estos no son
mis estilos, venga hombre

RUBIE

Tengo que irme, cuántales algo

AMIGO
A tí esto te encanta, hacer el chorras con las niñas, qué pasa

RUBIE

Maguie

AMIGO

Bien ¿no? Te cae mejor que bien, qué

RUBIE

Y Megan

AMIGO
Ah, entiendo, bueno, tienes dos alternativas, salir huyendo y poner en peligro tu curro por primera vez en mucho tiempo, o echarle un par de huevos y probar a ver que pasa, igual no sales tan mal parado como te piensas. Tío, piensa solo que son personas, y que no estás con ninguna de ellas, y no tienes nada.

AMIGO
Raro con ninguna de ellas, o te sigues acostando con alguna de las dos

RUBIE

No, ya no, pero me gustaría, y es evidente que esta noche ya no será,
no quiero dividirme

AMIGO

Es tu trabajo, dividirte, entre la clientela conveniente, es tu trabajo

RUBIE

Es mi trabajo

AMIGO

Es tu trabajo

RUBIE

Son personas

AMIGO

Exacto.

Photo by Mahsima Sojoudi on Pexels.com

Megan lleva unas mayas negras y una camiseta morada con relieves de inscripciones indias, con unas sandalias violetas.

Es la primera a la que se acerca, está hablando con ella del trabajo, si se siente a gusto, si está bien, si algo la molesta, o si necesita algo más.

Durante toda la noche, Rubbie está danzando de un círculo social a otro, haciendo la pelota a todos los vips, pasa mucho tiempo con los otros relaciones públicas, y sobre todo coge el relevo de uno de los porteros, y se queda la mayor
parte del tiempo, fuera. Está mucho más tiempo con Maguie, en general.

Pero a eso de las cinco de la mañana, Megan se acerca a él.

RUBIE

Oye, hay algo que no me has contado y que me tiene intrigadísimo

MEGUIE

Vale, no me voy a acostar contigo

RUBIE

Eso no es lo que te iba a preguntar

MEGUIE

¿Ah no?

RUBIE

No, porque ya lo sabía

MEGUIE

¿Y entonces porqué me contrataste?

RUBIE

¿No te contesté a eso ya?

MEGUIE

Lo que tu digas, a ver, coméntame, qué quieres

RUBIE

Saber de dónde eres, y cómo has acabado aquí

MEGUIE

Por el amor de , pero si ya sabes de dónde soy,

RUBIE

Pero no me has contado la historia

MEGUIE

¿Lo estás haciendo para que me deshaga de tí esta noche?

RUBIE

¿Cuela?

MEGUIE

No, no cuela

RUBIE

Pues entonces cuéntamelo, qué mas te da

MEGUIE

Vale, ahora te lo cuento, pero tengo algo para tí

RUBIE

No (con sorna) En serio (ella empieza a caminar, y él comienza a
ponerse nervioso)

MEGUIE

Quiero presentarte a alguien (Rubbie ya está viendo de lejos a
Maguie)

RUBIE

Mientras cuéntame de dónde sales

MEGUIE

Oh, por el amor de, la leche. Está bien. Mi madre es de Egipto, y mi
padre de Sri Lanka.

Cada vez más se acercaban a Maguie, iban directos a ella.

RUBIE

No me lo digas naciste aquí, en España

MEGUIE

Sí, nací aquí mismo, en Madrid

RUBIE

Tus padres se conocieron en Tailandia, ella es Maestra de Universidad. Cuando tu madre tenía tres años se fueron a vivir a Tailandia, por una herencia hotelera. Tu padre ya vivía ahí con tus abuelos paternos cuando conoció a tu madre. Tus abuelos paternos se habían mudado en busca de otro nivel de vida. Tus padres se
casaron en Jamaica, y decidieron quedarse a vivir ahí. Tú naciste
aquí porque después de más de quince años tus padres se mudaron a
Madrid… (Ya están prácticamente enfrente de Margareth)

MEGUIE

¿Cómo sabes? ¿De dónde has sacado eso? ¿Te conozco?

RUBIE

Seis años después de vivir en Jamaica se trasladaron al País Vasco, donde nació tu hermana, quince años mayor que tú. (Justo a la altura de Maguie) Hola Maguie
(Margareth y Rubbie se dan dos besos)

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