Cortos De Tinta: Otoño, Otra Vez Otoño (5)

Capítulo III cont

En el presente, Rubbie hace ya tiempo que ha llegado a casa,
se está duchando, pensando en que sólo tuvo dos
oportunidades más con Maguie, una de ellas, pocos meses
después de conocerla, en Diciembre, se encuentran en el
metro de Madrid, hablan de sus vidas en el trayecto, él
vuelve a sentir esa chispa sexual y la invita a tomar un
café o unas cervezas con la intención de acostarse con ella
después.

Todo va perfectamente, y a la hora de la verdad, ella decide
que no va a acostarse con él, le deja así, desnudo y
encendido, con ganas de terminar.

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En el presente, cuando Rubbie está terminando de ducharse,
escucha la puerta…

MARSIE

Llegué

RUBIE

Tienes preparada la merienda

MARSIE

Vaya, gracias

RUBIE

Me obligas a ser bueno contigo.
Ahora salgo

En su cuarto, secándose, echándose crema y vistiendose,
recuerda la última oportunidad que tuvo de acostarse con
Maguie.

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Maguie acaba de dejarlo con el novio, está
necesitada de cariño y de un ávido interés sexual, pero en
ningún momento quiere acostarse realmente con él, Rubbie lo
nota, pero en la vida de Rubbie cambiaron las cosas, se
entera de lo de su abuela.

Es cuando se vuelve a vivir con sus padres, antes de mudarse
del todo, se ven, y esa última vez, es él el que es incapaz
de hacer nada, su cabeza está en otro sitio, no consigue
relajarse, no puede hacerlo. No se arrepiente nunca de no
haberlo hecho esa vez.

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En el presente, Rubbie va a la cocina. Ella está sentada
comiendo y viendo un programa de preguntas.

MARSIE

Lo siento, (dice ella, y él casi
está a punto de preocuparse) He
hablado con Lil, los técnicos van a
venir a las cuatro y media de la
tarde

RUBIE

Entiendo. Por lo que me toca a mí

MARSIE

Dice que se pasará a darte el
dinero

RUBIE

Bien, ¿te parece si hacemos lo de
la lista de la compra esta noche?

MARSIE

Ah, vale, perfecto, ¿me dejas que
estudie un poco, y prepare un par
de cosas?

RUBIE

Claro, he dicho por la noche, tengo
planes

MARSIE

¿Te vas?

RUBIE

No, vienen, algunos colegas

MARSIE

¿Tú no tienes amigos? (Eso le
descoloca)

RUBIE

¿Perdona?

MARSIE

Siempre son, o familia, o colegas,
nunca utilizas el sustantivo. No
tienes amigos

RUBIE

No, solo uno. Por lo que se podría
decir que no, no tengo amigos.
Quiero empezar yo con la primera
compra

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Esa noche, después de recoger todo el salón, y de poner el
lavavajillas, esucha como ella sale del baño, él va a su
cuarto, cuando llega a esa parte de la casa, ella sale del
baño, con el pijama puesto.

Esa noche su pijama consta de una chaqueta de tul larga 100%
poliamida azul clara, una camiseta de tirantes de punto
sintética negra que la llega hasta la mitad de la tripa y
unos pantalones de chándal muy anchos azules oscuros.

RUBIE

¿Nos ponemos a ello? (Son la una
menos diez de la madrugada. Ella
asiente, y se meten en la
habitación de él).

La habitación de él no refleja apenas nada de su
personalidad, es blanca, con muebles heredados de sus
padres, demasiado clásico, todo en madera clara, no tiene
libros, pero sí muchas revistas sobre todo de deportes,
moda, y espectáculos, banca y apuestas de todo tipo.

No tiene escritorio, aunque sí un par de estanterías, donde
tiene objetos de adorno que tampoco casan con él,
seguramente porque todo es regalado, de gente que no le
conoce lo suficientemente bien como para acertar de lleno
con la decoración; por lo que ella se sienta en una silla de
metal y él en la cama de 1‘90.

Rubbie saca un boli y un papel de debajo de un taco de
revistas, ella se lo arrebata, empieza a escribir.

MARSIE


Solo pon una marca en lo que sí, y
lo dejas en la cocina, en la
nevera, con los imanes

Ella comienza a reírse sonoramente cuando lo está leyendo.

RUBIE

¿Que? ¿Qué te hace tanta gracia?


MARSIE

Pero tú, ¿qué cosas comes?

RUBIE

¿Qué? Anda ya, son cosas normales

MARSIE

Sí, el pan, la leche y las
galletas. Pero y ¿esto? Conejo,
carne de guiso, calamares, sepia,
gambas, langostinos, panga,
ensalada de arroz, tinta para los
calamares, perca, pota, leo
textualmente, también como
Boulabesa, arroz con bogabante,
bacalao al pin pin, y comida típica
de otros paises….


RUBIE

Son cosas normales, y lo otro,
quería que lo supieras

MARSIE

No si, es verdad, me parece
perfecto, estoy de acuerdo (le
parecía curisoso que alguien que él
encontraba totalmente distinto a sí
mismo, tuviera los gustos
culinarios parecidos a los de él,
siempre la había iamginando
comiendo cosas típicas de su país
de origen, o preparando cosas más
elaboradas) en general comemos lo
mismo

MARSIE

Vale, pues ya sabes.

Al día siguiente se levanta otra vez con pesadez y malestar
en todo el cuerpo.

No sabe lo que le pasa, pero se está
empezando a mosquear.

Cuando llega a la cocina, ella está
como siempre desayunando, mirando las noticias pero ese día
no presta atención a la televisión, está con el gesto más
serio que de costumbre, y no habla nada.

En el coche, él intenta sonsacarla algo de forma
sugestionada.

Rubbie, por su personalidad, por su experiencia social a
causa de su trabajo, siempre sabe descifrar con certeza el
lenguaje corporal y la comunicación no verbal de la gente,
pero es una de las pocas personas que no consigue calar, le
descoloca, no puede sacar ningún tipo de información viable
de sus movimientos, no logra desencriptar sus miradas ni sus
gestos, eso le llama la atención, y le produce una
curiosidad inquietante, como si de algo enfermizo se
tratara, Rubbie en su interior quiere saber en qué demonios
está pensando esa chica, qué tiene en su cabeza.

Capítulo IV

10 de Noviembre, de hace séis años, son las 03:00 de la
madrugada, Rubbie está en una de las discotecas de funky,
R´n´B, rap, reagge y soul más punteras de la ciudad.
Le toca trabajar en esa discoteca esa noche.

Él lleva puesto unos pantalones blancos, con un cinturón negro y una
camiseta blanca y azul, encima de eso se supone va una
chaqueta negra.

Se está aburriendo muchísimo, así que se dedica
practicamente la noche entera a seguirle el juego a su
amigo, a hacer de las suyas, hablando con las y los
camareros/as; a bromear con los porteros, y a hablar con los
otros relaciones de distintos niveles.

Alguien le despierta interés, es una chica, que está
bailando muy animadamente, baila demasiado bien, sabe
moverse, parecía una profesional, una escenógrafa, una
coreógrafa experimentada, le recuerda a los estilos de baile
mitad estadounidenses mitad londinenses, con un toque de
algo exótico, en su forma de moverse.

La chica tiene el pelo corto hasta los hombros, es liso
lacio, negro como la noche, con flequillo, ojos marrones
rasgados, cejas pobladas, labios carnosos, mofletes
sobresalientemente adorables, tiene la cara ovalada, una tez
de gitana, muy aceitunada y lleva gafas de ver.

La chica lleva puesto, unas mayas finas moradas oscuras,
botines negros, y una camiseta, que se la ajusta en la zona
de los pechos, y que luego cae suelto, de media manga, y
esas mangas son anchas, acampanadas, por detrás la camiseta
está rajada, y es de color salmón.

Y tiene un cuerpazo de infarto.

A juzgar por lo que ve para Rubbie esa chica debe de tener
una 110 de pecho, una 90 de cintura y una 100 de trasero.

Es volputuosa, debe de medir 1‘60, pero todas sus facciones son
abruptas, muy marcadas.

Está muy bien formada, muy bien hecha.

Es el tipo de cualquiera.

Mujeres incluidas.

Sin dudarlo dos veces, se pone al lado de ella, y empieza a
realizar movimientos que la acompañan a ella, él no baila
sólo la sigue, pensando que con eso la desbanca y la chica
siente verguenza, porque Rubbie empieza a aplaudir, a gritar
alabandola, como quien no quiere la cosa hace que la gente
haga un coro alrededor de ella, y la vitorean.

En vez de morirse de la verguenza, o de parar, o de tratarle
mal, ella continua bailando animada, y él hace que se suba
al escenario, al podium,y estén bailando, ella entregada a
la danza, a cada paso, de forma tan natural y elegante, que
es cautivadora.

Es puro espectáculo. Para todos.

Están dándolo todo en la pista hasta que se acaba la
canción, que él hace lo propio para que acaben, él
cogiéndola de la cintura a un lado, medio inclinados hacia
ella, la da un abrazo, y un beso en la mejilla demasiado
cerca de la boca.

Todo entre risas y aplausos de la clientela.

Todavía arriba, cuando la gente ya empieza a desviar la
atención de ellos.

RUBIE

Bailas muy bien

CHICA

Lo sé, gracias

RUBIE

Y eres demasiado guapa

CHICA

También lo sé

RUBIE

Y un poco creída ¿no?

CHICA

No, práctica y realista, (ella se
va a bajar)

RUBIE

¿Me vas a dejar invitarte a una
copa?

CHICA

Alomejor, la noche es larga
(Bajando del podio, los dos) pero
no te pienses que por invitarme a
una copa yo te voy a invitar a
meterte en mi cama

RUBIE

Cómo te llamas

CHICA

Meggie (No la entiende muy bien)

RUBIE

¿Perdona? ¿Maguie?

CHICA

(Ya en el suelo) No, (él se acerca
más a ella, para poder escucharla
mejor) Meggie, de Megan (y ella se
va)

En su interior no quiere pero se obliga a ignorarla, hubo un
momento en el que la observa, se la ve muy acorde con el
estilo de la discoteca, se nota que ese es su ambiente, que
ella es una chica de discotecas, sabe moverse, casi como una
anfitriona, entre la gente, se amolda a todos los tipos de
grupos de personas, sabe sonreír cuando hay que hacerlo,
sabe ser educada, hasta sabe ser elegante cuando la ocasión
lo merece.

Ella es la discoteca, la ve bailando un par de veces, con
chicas de las zonas vips, y al parecer conoce a todos los
relaciones públicas de otros niveles, conoce a todos los
camareros y a las camareras, se relaciona con un par de
socios de las discotecas, hasta se lleva con las personas
asiduas, los que suelen frecuentar todas las discotecas. Los
típicos clientes habituales.

Sabe que ella no estaba interesada en él de un modo físico,
duda incluso de que se puede hacer colegas, pero sabe que
ella quiere algo de él, y se dispone a averiguar el qué.

A eso de las cinco y media de la mañana, le dice a uno de
los socios, y a una de las camareras, que la avisen de que
un jefazo se ha fijado en ella. En un principio, no hace
caso a ninguno de los dos, ella sigue su función, pero una
vez, un relaciones públicas se la lleva a una zona,
diciéndola que tiene algo que enseñarla, que le acompañe un
momento.

El relaciones públicas la lleva a donde está Rubbie con su
amigo.

MEGUIE

Con que tú eres ese jefazo del que
todo el mundo habla

RUBIE

¿Y a qué te dedicas?

MEGUIE

Ahora mismo a nada en particular

RUBIE

¿Quieres trabajar aquí?

MEGUIE

¿Perdona? y haciendo qué

RUBIE

Bailando, en espectáculos, vamos a
hacer espectáculos temáticos
algunos días, aunque si tienes
pudor puedes trabajar de camarera,
pero te advierto que de bailarina
se cobra más.

MEGUIE

¿Y qué quieres a cambio?

RUBIE

Yo nada, es trabajo, es dinero,
sencillamente das con el perfil que
estamos buscando, en lo que a
imagen, presencia, porte y estilo
se refiere. Sé que eres
profesional.

MEGUIE

Vale, sólo si hay un contrato de
por medio

RUBIE

Un contrato, escrito, oficial y
perfectamente legal. Puedes
comprobarlo. (Le dice sacándola la
hoja, Rubbie sabe que si deja
escapar eso, no volverá a tener esa
oportunidad, es consciente de que
si ella no lo acepta en ese
momento, si no firma esa noche, no
lo hará ninguna otra noche)

MEGUIE

Te has pasado la hora en el
despacho haciéndolo.

RUBIE

Se lo he enviado por correo al
gestor, la orden ya está dada. Sólo
depende de tí.

MEGUIE

¿Trabajaría contigo?

RUBIE

(Se está arriesgando, esa pregunta
es crucial, la típica pregunta
trampa) Soy el jefe de muchos aquí

MEGUIE

Accedo sólo si tú eres mi jefe
directo. Nadie más

RUBIE

Entonces firma ¿quieres una copa?
No me aprovecharé de eso

MEGUIE

Lo sé, y lo sé porque yo no te
dejaría hacerlo

RUBIE
(Les sirven un par de baileys) Eres
india (Rubbie sabe que jamás se
acostará con ella, pero también
sabe que es bueno tenerla de su
lado, tiene la certeza de que en un
futuro eso va a traer buenas
consecuencias)

MEGUIE

Qué suspicaz, ¿y?

RUBIE

Dame un respiro ¿quieres? Soy tu
jefe

MEGUIE

(Por primera vez, se ríe) Nací en
Madrid.

En la actualidad, en su trabajo, en ese momento, tras
recordar ese momento de su vida, Rubbie da con lo que le
pasa, y se dice en voz baja para sí mismo.

RUBIE

Necesito una mujer

Necesita el calor corporal y la humedad de una mujer
apasionada, tiene que acostarse con alguien. Así que toma la
decisión de que ese fin de semana saldrá, lo duro va a ser
convencer a su amigo, ese tipo de cosas le sale mejor si
tiene a su amigo cerca, se siente con mucha más seguridad
para ligar, y se siente lo suficientemente apoyado como para
no notarlo si la chica le rechaza.

Será la primera vez que su amigo va a pisar una discoteca en
mucho tiempo, eso si accede.


Por la tarde cuando ella llega, él está en el salón viendo
una película, ella después de salir de su cuarto, va a la
cocina, y ahí se encuentra con un plato de comida, y una
nota «Tu merecida merienda».

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Ella se lo come en su cuarto, y cuando sale para poner las
cosas en el lavavajillas, pasa por el salón. De pie, en el
umbral

MARSIE

Gracias (y él asiente en
contestación)

Pasan varios días en los que sólo se ven cuando les toca
desayunar, por las mañanas, y en el coche; ella no habla
casi nada en los desayunos, y él en el coche se queda
dormido, porque no sabe cómo hablar con ella, ya no sabe qué
hacer para descubrir los pensamientos que pululan por su
corteza cerebral.

Se supone que no tienen la suficiente confianza para ello, él no sabe hasta qué punto la puede tratar con confianza y de cuánta confianza está dispuesto a
tolerar de ella, y a darle él a ella, la mera idea de pensar
en ello le da dolor de cabeza.

Piensa en que tal vez es mejor no saberlo, pero sabe que no puede mantener esa
actitud mucho tiempo, la curiosidad le atormenta.

Por las tardes, él después de comer, tiene reuniones; cuando
ella llega come su merienda en su habitación, y la cena casi
que también, y entre eso y que hay noches que él tiene que
salir de discoteca, por negocios, apenas se ven.

Todos los días Rubbie se siente mal, apesadumbrado, pero un
par de semanas después, en una de esas noches, se va a
dormir a casa de una chica, se acostó con ella, pero cuando
se levanta se siente peor. Por lo que al día siguiente va al
médico.

Siguen pasando los días y aparte de que continúa teniendo un
peso en el pecho, siguen sin apenas verse ni dirigirse la
palabra.

Por la tarde cuando no tiene reunión, Rubbie invita
a muchos de sus colegas a la casa, hasta altas horas de la
madrugada, y ella metida en su habitación.

Un día que él llega a casa, a las ocho de la tarde, es un
viernes, se encuentran con que la que está en el salón es
ella, se queda parado, la mesita de centro está puesta, hay
hamburguesas, pizza, comida china y comida kebab.

Él extrañado, ella le indica que se acerque

MARSIE

Vamos a darnos un atracón viendo la
tele

RUBIE

¿Porqué?

MARSIE

Hoy hace un mes que somos
compañeros de piso

RUBIE

¿Ya? Se me ha pasado volando. (dijo
sentándose) ¿Voy a tener que
hacerte algo cada mes?

MARSIE

Sólo disfrutar de mi presencia

RUBIE

(Una breve pausa) Una noche al mes
nuestra. Nuestro día, me gusta.
¿Qué vemos?

MARSIE

No te habrá molestado ¿no?

RUBIE

No, es una idea genial.

MARSIE

¿Estás bien? No tienes buena cara

RUBIE

Sí, todo bien, lo único que echo de
menos las vistas mañaneras

MARSIE

Ouh, eso tiene fácil solución,
búscate otras mejores

RUBIE

¿Eso significa que estamos bien,
que todo va bien entre nosotros

MARSIE

Claro que estamos bien, ¿porqué no
íbamos a estarlo?

RUBIE

Es que ahora que tienes ducha, casi
no nos tratamos

MARSIE

No fastidies, no pasa nada, estamos
bien, de todas formas, tú ya sabías
que yo soy rara, así que no sé de
dónde viene el trauma

RUBIE

De ningún sitio, sólo quería
asegurarme, de todas formas, ya me
intuía yo que contigo, nunca se
sabe

MARSIE

¿Nos ponemos a ello, o quieres
seguir teniendo una conversación
real??

RUBIE

Nos ponemos a ello, borde (se ríen)

MARSIE

Oye, no dejes de hacer eso, siempre
que tengas alguna duda, o algo que
quieras decirme, hazlo, dímelo
¿vale? Por muy jodido o de mal
gusto que sea (lo acaba de hacer
otra vez, acaba de desarmar otra
vez, cuando habla así, le pone los
pelos de punta. Está cogiéndolo por
costumbre, y él sabe en ese
momento, que siempre le causará ese
efecto, aunque lo sepa, aunque
quiera negárselo, siempre le pondrá
la carne de gallina, siempre le
sorprenderá. Le deja sin palabras.
Él traga saliva, y asiente, se
centra en la comida y en la
película)

Desde que se lo dijo a sí mismo todavía no lo ha vuelto a
hacer, asíque ese fin de semana, el viernes por la noche se
acuesta con una chica, y es algo corto, sin nada a destacar,
casi monótono y sin ningún tipo de altibajo, Rubbie cree que
le ha aliviado, pero al dia siguiente cuando se levanta, se
despierta con esa sensación horrible en el pecho.

Va al médico, se pasa todo el día ahí, porque decide esperar,
pagar y meter prisas utilizando influencias, hasta que
salieran los resultados, el médico le dice que no tiene nada
raro, que está bien, le saca todas las pruebas, todas las
radiografías, y tacs, que se le han realizado, y le explica
uno a uno porqué no encuentra ninguna anomalía a destacar en
su organismo, hasta que finalmente le pregunta si puede ser
algo psicosomático, que por alguna preocupación emocional su
cuerpo ha reaccionado exteriorizándolo en esos síntomas, le
manda que haga una sesión terapéutica, pero Rubbie no va
nunca a tal sesión, se enfada con todos, porque no entiende
porqué no tiene nada físico, si le duele todo, tiene un
malestar general.

Cada vez más le pesa el cuerpo, la cabeza,
las piernas, le duele el pecho, a veces le cuesta respirar,
y otras veces anda con el estómago revuelto. Y no se le
quita.

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