Anatomía de… Cuentos

de los Hermanos Gimeno.

No sé si alguna vez algunos de vosotros Hybrids lo ha probado, hoy hemos optado por leer con unos auriculares puestos, y eligiendo al azar de las sugerentes opciones que da la plataforma ha salido una lista de reproducción de música asiática, más concretamente los inicios del kpop con BoA a la cabeza.


Esto convierte a leer estos Relatos cortos con música una experiencia estimulante, y al ser un poco dispares en algo triplemente entretenido.
Con ésta banda sonora de fondo hablemos de Gato escrito por Juan Liberto Gimeno y cuenta la conexión que hay entre éstos extraordinarios animales y los humanos, y como para protegernos emocionalmente del dolor al separarnos de ellos tomamos a veces la opción de nunca mas amar, con todas las consecuencias futuras de esa decisión. Es oscura y un poco triste ésta historia.


La siguiente Currículum es más ligera, rocambolesca, llena de simbolismo, de dobles sentidos, incluso se podría decir que es una historia de ficción surrealista y de género fantasía, por la mezcla de elementos desconcertantes, y aún así tiene un toque de humor inocente y ácido a la vez muy bien acompañados y acompasados.

A éste le sigue La llave, que es un humor más cerebral, más audaz y cabal si es posible, más comprensible, con un final feliz y con una moraleja también bastante positiva, la estructura narrativa está mejor compuesta y los personajes también están muy bien definidos. Éste cuento deja con ganas de saber más o por lo menos de que se respondan algunas preguntas que surjen. Último cuento escrito por Juan Liberto Gimeno, que en paz descanse.

Quintanales, está escrito por Jesús Gimeno, una historia de superación, de motivación por un hábito, de encontrar cosas bonitas en los detalles, y de apreciar las diferentes personalidades que componen la sociedad.

Dulcinea Club tiene un aire inocente pero habla de una de las realidades más crudas que existen, milenarias al igual que el Quixote, mucho más antigua que los gigantes molinos. De cómo una bici puede ser un caballo, y cualquier mujer Dulcinea del Toboso para el que crea. Triste y bonita, cruel, honesta e ingenua. El lenguaje utilizado es un medievo moderno muy bien hecho la verdad. Con un final feliz, alentador pero de alguna manera en el fuero interno, poco creíble debido a lo basto del tema escogido.

Máximo habla de cuánto nos condicionan nuestros nombres y de qué difícil es dejarlas atrás y ser otra persona con el mismo nombre. Hay culturas en las que nombran a los bebés porque respetan a una persona, y porque quieren que se parezca a esa persona de alguna manera de mayor. Algunos se escogen porque sencillamente gustan, y otras veces porque se quiere que tenga alguna de las cualidades implicitas en el nombre.

Ésta lectura la podéis conseguir escribiendo a jesusgimeno29@hotmail.com, tal y como ha sugerido el propio autor o telefoneado al 656 679 306.

En este caso, lo mejor es citar: » Zacarías, macho, tú zacarías zi metiezes» algo que hizo que a los 40 el señor aun tuviera problemas para mantener relaciones sexuales, por decirlo suavemente.

«A Raúl, en cambio, el nombre le condicionó para bien. En la pandilla viendo el asunto que se traía entre manos, le rebautizamos ‘Rabul’. Y acabó explotando el nombre anunciándose en un espectáculo de variedades.

Gustavo, el pobre, era víctima de una rima fácil; solían canturrearle: ‘A Gustavo le gusta el nabo, a Gustavo le gusta el nabo’. Total, simplemente, porque alguna vez en el cine se había equivocado de herramienta.

La hermana de Gustavo era Gustava, la Cara pájaro. Gustava no era Gustava por ser la hermana de Gustavo, se llamaba así. A su padre le gustaba ese nombre. […] La rima, en el barrio, también fue fácil: ‘A Gustavo le gusta el nabo y a Gustava la guayaba’.

Yo no sabía, ni me importaba, si a Gustava le gustaba la guayaba’, pero a mí me gustaba Gustava y su guayaba y todo su cuerpo y sus andares y…hasta su cara, […]; desde pequeñín fui un apasionado de la ornitología.

Gustava, lejos de lucir una vulgar e insustancial nariz aguileña, ostentaba algo maravilloso y exótico, similar al pico de un tucán».

Aqui os hemos dejado estos ejemplos como aperitivos pero no os vamos a desmenuzar más el libro, mejor leerlo por vosotros mismos.

Narrado en primera persona, aunque supongo que qué podemos esperar de una persona que se llama Máximo Salido, y todo porque un día alguien se levantó en una conferencia diciendo que las cosas había que nombrarlas para que existieran.

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